Venga,
vayámonos haciendo a la idea. Hay que entrar en el armario,
ahora, ya, sin pérdida de tiempo. Hagámonos con
un buén sitio dentro rápidamente, que ya está
vacío.
Resulta que los homosexuales ya se van a poder casar y adoptar
niños, ¡por fin! ¡qué gran decisión
va a tomar inmediatamente nuestro gobierno, en demanda a lo que
es un clamor de la sociedad! “Una de las primeras medidas”.
No se puede esperar ni un minuto; no se puede soportar más
el grito unánime de toda la ciudadanía, que como
una sola voz y en todos los lugares públicos proclama lo
que es uno de nuestros más grandes anhelos: “¡Queremos
casarnos!, ¡Queremos casarnos!”.
Ya era “normal a nivel de calle”, que cuando comprabas
el periódico el vendedor, al devolverte el cambio te rozara
suavemente la mano mientras te miraba dulcemente con ojos cargados
de intención; que el camarero del VIPS, al depositar el
café con leche sobre la mesa, contestara a tus “gracias”
con un “estamos para lo que usted quiera”; que el
empleado de la gasolinera introdujera la manguera en la boca del
depósito de tu coche con una sonrisa enigmática.
Veías con arrobo el amoroso beso de dos repartidores rumanos
de Butano en un alto en su esforzado trabajo; te emocionabas con
las miradas que se dedicaban los dos Guardias Civiles que te habían
detenido, mientras uno de ellos colocaba el protector de látex
en la boquilla del alcoholímetro.
Todo esto que ya es normal entre nosotros, muy pronto va a ser
normal también en nuestro Cuerpo Legal. Y estarán
de enhorabuena, por ejemplo, Jesús Vázquez, Jorge
Cadaval, Javier Gurruchaga y todos los demás que se entretenían
en el Arny sevillano con niños marroquíes. Ya no
tendrán que esconderse más ni, mucho menos, ser
procesado por lo que va a ser normal legalmente.
Peor me parece, sin embargo, que lo quieran hacer en Los Jerónimos,
en sábado, a las cinco de la tarde, y que homófobos
como yo tengamos que llevarles las arras. Mucho peor todavía
me parece que tengamos que costearles el banquete, verles a todas
horas en todas las cadenas de televisión y subvencionarles
los Dodotis de “sus” niños. Rematadamente mal
me parece, que miles de familias “raras”, de las formadas
por un hombre y una mujer, esperen años para poder adoptar
a un niño, mientras que estas parejas “normales”
encuentran todo tipo de facilidades por parte de la administración
para compensar el trato “injusto” recibido todos estos
años. Estos millones de años atrás, concretamente.
Pero en fin, esto es lo que nuestro Bambi, nuestro electo (de
manera irregular) Zapatero Presidente, ha de conceder como pago
a la letra que firmó en su día con el colectivo
de Gays y Lesbianas. Qué se le va a hacer, es la vida.
España vuelve a ser progresista, cosa que nunca debió
dejar de ser. Ya somos la monda otra vez.
Iros acostumbrando a oir: “¿A quién quieres
más niño, a Papá o a Papá?”;
iros acostumbrando a celebrar el primer domingo de Mayo el Día
de la Padre, en el cual, ambos recibiran la “Medalla del
Amor”, grabada en su reverso la frase: “Hoy lo soy
+ que ayer, pero – que mañana”. Iros acostumbrando
a todo lo que viene.
Así que, lo dicho, que entro en el armario sin pérdida
de tiempo. Dentro se está mejor. Mucho mejor. No hay tele.
Hugo
Maltés .
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